Y rimó, vaya si rimó...

Hacía yo bromas el año pasado con la rima fácil que traía 2025 consigo, y va a ser que no todo eran bromas, y el año ha venido dando más guerra de la que yo quería asumir de entrada 😊

Es cierto que sabía de antemano que sería un año totalmente diferente, pues ya comenzaba con cambios relevantes que tendrían que asentarse y prosperar, y así ha sido, pero como todo, hasta que se asienta, hay que ir encajando cada pieza y no siempre es sencillo. Esto también, como no puede ser de otro modo, es un aprendizaje nuevo, pues, incluso cuando se vuelve a lugares conocidos, es un nuevo ciclo, una no es la misma y los lugares tampoco, así que hay que volver a empezar desde una nueva realidad, ni mejor ni peor, diferente, aprendiendo cada día, de los demás y de ti.

Sigo deconstruyéndome y construyéndome a cada rato, en ocasiones siento que estoy de nuevo en el punto de partida y me desespero porque me cuesta ver la evolución. A veces, la sensación de tener que volver a empezar es devastadora, hasta que consigues darte cuenta de que la casilla de inicio no es la misma, está más adelante o en otra dimensión, es un nuevo punto de partida al que llegas con muchas más herramientas, con los apoyos más claros, con más conocimiento, del medio y de ti, y eso, inevitablemente, te coloca en una posición privilegiada respecto a otros comienzos.

Esto me permite pensar que no hay que tener miedo de volver a empezar, pues eso es vivir, empezar cada día, donde lo dejaste o con algo nuevo, da igual, solo podemos seguir hacia adelante…

Por suerte, tengo quien me sostiene cuando me tambaleo, quien no me deja caer o me recoge del suelo si caigo, incluso a veces se tira al suelo conmigo para levantarnos de nuevo juntos, ahí está siempre mi red, y yo intento ser red para ellos, gracias por no dejarme sola, gracias por llevarme de la mano, gracias por esperarme siempre, por escucharme, por ayudarme a colocar lo que siento desordenado, gracias por permitirme ser siempre yo, en todas mis versiones y no cuestionar ninguna. Qué suerte tengo.

Cierro 2025 con algún objetivo personal conseguido que me pone orgullosa, y con mucho trabajo hecho para asumir, también, aquellos “objetivos” que se han demorado o que tomaron caminos diferentes, casi siempre, arrastrados por la vida que, al final, es la que marca el paso.

De ahí la importancia de asumir, adaptarnos y seguir, bien lo sabéis aquellos a los que la vida os ha zarandeado alguna vez más fuerte de lo habitual y, de repente, todo cambia, aquello que creíamos que no podría ser de otro modo, de golpe es totalmente distinto y, sin embargo, nos sacudimos y seguimos hacia adelante, eso es vivir, ni más ni menos.

Y así, la vida nos pone en un nuevo año en el que ya se vislumbra mucho trabajo por hacer, nuevos retos y muchos miedos, pero también ganas de seguir creciendo, de aprender, intentando dar el valor que merece a cada cosa y poner lo importante en el lugar que realmente le corresponde. No es cosa baladí, así que habrá que esmerarse este 2026, al que solo le pido salud, para todos, y energía para poder seguir caminando.

¡Feliz año nuevo!

El año pasado iba a compartir una canción de Extremoduro (Ama, ama, ama y ensancha el alma), tan necesaria siempre, pero finalmente elegí otra que me acompañaba especialmente en ese momento. Este año, tanto por cómo me sostiene estos días, como haciendo un pequeño homenaje al gran Robe Iniesta, os dejo “Puntos Suspensivos” como banda sonora, por si os apetece escucharla:

Sigamos abrazándonos para recargarnos de energía, sigamos sumando, sigamos rimando y cantando juntos, sigamos siendo refugio, sigamos cuidándonos como hemos hecho hasta ahora, sigamos preocupándonos por saber cómo estamos, aunque tengamos la sensación de llegar tarde o no ser suficiente, sigamos contándonos la vida en audios que parecen podcasts, sigamos juntos, aunque la distancia física sea inevitable, sigamos viéndonos en algunos reels, sigamos animándonos a entrenar, aun cuando no haya ganas, sigamos pidiendo ayuda cuando solos no podamos, sigamos proponiendo votaciones para elegir un día para vernos, sigamos riendo y compartiendo momentos, pues es lo único que nos llevaremos con nosotros para siempre, sigamos confiando, sobre todo, los unos en los otros y en nosotros mismos.

No ha sido fácil llegar hasta aquí, pero aquí estamos. Esto, como poco, nos tiene que hacer sentir fuertes y capaces. 

Gracias por ser y estar siempre, se os quiere…. 

Ana


2025...

Hay quien no quiere decir Feliz 2025, por lo de la rima fácil que trae consigo 😅, eso sí, podemos no decirlo, que como al año le dé por ponerse tonto… ¡nos la hinca! Que han pasado ya muchos años sin rima y cada uno trae lo suyo, al menos el próximo año viene de cara, con advertencia directa, para no dar lugar a equívocos.

Aun así, siempre podemos acogernos a las nuevas expresiones acuñadas por las nuevas generaciones y sus acrónimos y vislumbrar un 2025 “PEC”, que, visto así, dan más ganas de empezarlo “sirviendo”, por seguir usando estas nuevas expresiones que por rudas o malsonantes que parezcan, están entre nosotros y no dejan de ser una forma de convertir en positivo algo que originalmente sería todo lo contrario. De nosotros depende, como siempre, nuestra forma de ver las cosas, nuestra forma de expresarnos, que tanto influye en cómo actuamos finalmente, y nuestra forma de mirar hacia adelante, con lo que venga.

Dejamos atrás un 2024 que, para mí, ha sido de crecimiento personal, de puesta en marcha de una nueva versión que se va construyendo con el tiempo, con paciencia, con mucha ayuda, estoy muy orgullosa de haberla pedido en su momento, con buenas personas alrededor que me acompañan bonito y, sobre todo, con mucha introspección, casi naturalizada en ocasiones, que me permite mirar atrás, entender, deconstruir y construir en el ahora para ser mejor después. Ha sido un año que, si lo miro en detalle, me parece convulso, pero al que he podido dar espacio y tiempo para asentar cada paso como necesitaba. Si en enero me hubieran preguntado por mis objetivos, creo que no habría sido capaz, siquiera, de pensar en los que, a día de hoy, siento conseguidos, quizá tenía algunos parecidos, pero no estaban bien enfocados, durante el camino han ido cambiando y cada cambio me ha devuelto una recompensa mayor de lo que hubiera imaginado, paso a paso se hace el camino y así ha sido.

Aun así, tengo un cierre de año que, hace 12 meses, no podía imaginar, la vida de vez en cuando decide por ti y solo podemos adaptarnos, a pesar de que algunas decisiones te lleven a desenlaces poco idílicos, siempre es mejor optar por la serenidad y la mesura, seguir, ver lo bueno que trae consigo el cambio, si lo tiene, y si no lo tiene, no queda otra que buscar cómo seguir con lo que la vida te da, quizá no depende de nosotros todo lo que nos pasa, pero sí depende de nosotros cómo lo afrontamos.

Este año también ha traído muchos sustos importantes a personas muy muy queridas, la salud es un bien poco valorado, pero está claro que cuando falla, todo lo demás pasa a un segundo plano. Me alegra terminar el año con algunas noticias especialmente buenas, de esas que permiten celebrar un poquito más fuerte estos días, aún queda camino por andar y hay cosas que no volverán a ser nunca como fueron, pero como digo siempre, pasito a paso, día a día y centrándonos en el ahora. A todos aquellos que no estáis pasando por el mejor momento, toda mi fuerza y energía para este 2025 que, aunque no se visualice fácil, aquí estamos para hacer el camino lo más llano posible y caminarlo juntos, de la mano, en brazos o a pasos cortos, pero estamos, que es lo importante.

Dejaros sentir como necesitéis, no dudéis en pedir ayuda si creéis que solos no podéis, no hay necesidad de sufrir si se puede tener apoyo, ayudad a quien os lo pida siempre que podáis, miraros adentro para descubrir qué es lo que mejor os hace sentir y construir en torno a ello, mantened cerca a aquellos con los que os sintáis bien y dad paso al resto, la vida es muy corta para gastar energías donde no estemos bien y, si decidimos estar o no nos queda otra, buscad la forma de hacerlo llevadero.

Este año pensaba recuperar y compartir la canción de Extremoduro “Ama, ama y ensancha el alma”, porque viendo cómo está el mundo, en general, la considero realmente necesaria, pero estos días he estado escuchando mucho a Mastodonte y “Jonás” me tiene enganchada, sobre todo esa parte donde dice: ”Al menos ha vuelto a salir el sol, podría haber sido mucho peor, no quiero volver a escuchar decir que la vida es una decepción. El viaje no ha hecho más que empezar, será divertido improvisar, aún queda mucho que hacer, nunca serás más joven de lo que eres hoy…”

https://youtu.be/RE_3fhithfw?si=3Zu9HIyr523Kn56L

Seamos ricos en emociones, en amor, en amistades, en generosidad, …, no es el dinero el que nos hace ricos, aunque, inevitablemente, nos haga la vida más fácil.

¡Feliz 2025!

PD: Gracias por el apoyo, gracias por ayudarme a tomar buenas decisiones, gracias por la paciencia, gracias por aceptar el cambio y evolucionar conmigo, gracias por saber adaptar la amistad a la necesidad de cada etapa, gracias por valorarme cada día, gracias por la energía, gracias por acogerme siempre que lo necesito, gracias por estar, gracias por integrarme, gracias por un año más construyendo a mi lado... (y si has llegado hasta aquí, gracias también, porque no sabía qué decir y lo he dicho todo jajajaja! 🤭)

Diagnóstico: Cáncer de mama

Cuando me diagnosticaron cáncer de mama me asusté, mucho, por supuesto, pero lo asumí como parte de mi camino y asumí las consecuencias que este diagnóstico podría traer consigo, desde las peores a cualquier secuela que pudiera dejar en mí y eso creo que me ayudó mucho a vivirlo con cierta tranquilidad, dentro de lo que supone algo así. Viví cada prueba y cada resultado como eso, sin ponerme en lo peor, cierto es que en mi caso, dentro del diagnóstico, el pronóstico parecía bueno, y eso lo hace todo mucho más fácil.

Todo empezó cuando a finales de septiembre de 2022 noté un bultito en el pecho izquierdo, en la zona externa, era muy evidente que era un bulto sólido y que detecté por casualidad, al tocarme sentí algo y desde ese momento supe que era algo que debía revisar. Tenía cita con mi doctora de cabecera, por un dolor en el pie, el día 13 de octubre, así que esperé a esa cita para comentarlo con ella y ver qué opinaba. El día de la consulta, obviamos el dolor del pie y nos centramos en el bultito, me pidió una ecografía para ver de qué se trataba y me la hicieron la semana siguiente, todo por la pública. Pregunté a la doctora si era recomendable hacer las pruebas por lo privado, por si era más rápido, pero me garantizó que si había algo, la pública iría deprisa, y así fue. 

Tras el resultado de la ecografía, se detectaban signos de malignidad, pero no era seguro, por lo que me programaron una biopsia en unos 15 días aproximadamente. Tras la biopsia del 7 de noviembre, una semana después, en la consulta de patología de la mama, las ginecólogas me confirmaron el diagnóstico, el 90% de las células analizadas de las muestras de la biopsia eran tumorales, había que estudiar aún el tipo, pero había que comenzar el resto de pruebas para cirugía. Parecía pequeño, controlado y sin amenazas de más, pero aún había que estudiarlo y poner nombres y apellidos al tumor... Ahí es cuando sientes que lo sabías desde el momento en que lo notaste, supongo que es algo que todas pensamos, pero que cuando no se confirma en consulta, todo queda en un nada...

A partir de ahí vinieron el resto de pruebas (mamografía, resonancia, nuevas ecografías axilares...) y en la resonancia, cuando ya teníamos prevista la cirugía (tumorectomía con conservación de mama y ganglio centinela, vaya, lo que es extraer el tumor únicamente y el/los ganglios por los que drenara el mismo), el resultado de la resonancia muestra una pequeña sombra en el otro pecho, en la zona de la areola, algo muy pequeño y que no se había detectado en la mamografía, pero que hay que estudiar, así que de nuevo se hizo una biopsia de este nuevo hallazgo y se confirmó que era otro tumor, más pequeño aún que el anterior, pero que también había que intervenir, del mismo modo, así que mi cirugía pasaba a ser una doble tumorectomía con conservación de ambas mamas y ganglios centinelas. 

Por un lado, la detección de este segundo tumor en el pecho derecho me sobrecogió, pues habiendo asumido muy bien lo que ya llevaba encima, ahora se sumaba otra preocupación, no era un tumor, eran dos y esto podía suponer que estuviera más extendido o que hubiera algo más que no hubieran visto, pero por otro lado, me alegré enormemente de que lo hubieran visto, pues la cirugía se podía hacer a la vez y era lo mejor que me podía pasar, el tumor existía, lo hubieran visto o no, así que haberlo detectado era una fortuna, pues de otro modo podría haber complicado las cosas en un tiempo y además podíamos atacar todo en una sola cirugía y de una sola vez... Y así, me sentí afortunada de nuevo, a pesar de las malas noticias.

Me confirmaron la fecha de mi cirugía para el 15 de diciembre, en menos de dos meses me habían hecho todas las pruebas necesarias y tenía fecha para la intervención, esto ayuda muchísimo, no sólo en relación a la enfermedad, que evidentemente es importante atacarla lo antes posible para que no siga evolucionando, sino a nivel anímico, pues entras en un período de médicos, consultas, pruebas, resultados, que no te deja prácticamente pensar, solo ir día a día y además sintiéndote parte útil del proceso por estar haciendo lo que corresponde, lo cual me dio mucha energía, pues ya estaba a las puertas de empezar el camino de recuperación y tratamientos necesarios. 

En este período de tiempo asumí muchas cosas, tuve mucho miedo, valoré mi vida hasta ese momento y me alegré de la vida que había tenido, no tenía deudas, ni económicas ni morales, me sentía en paz y si el destino me deparaba alguna mala noticia, solo pensaba en llevarlo lo mejor posible. Creo que, en mi caso, el hecho de no tener hijos hizo más fácil asumir todo lo que podía pasar, pues, aun asustada, no sentía la responsabilidad sobre personas que dependan de mí. Es cierto que el susto ante las posibles consecuencias de una enfermedad así, no te lo quita nadie, ya sea por el posible dolor, el posible deterioro, el desconocimiento ante los tratamientos, las limitaciones, la dependencia que te pueda suponer, lo cual era lo que al inicio más me abrumaba, depender de otros, ... eso se me hacía muy complicado emocionalmente, así como asumir que el resto estuviera pendiente de mí y ser el centro de atención y cuidados de aquellos que me rodean, siempre he estado más preparada para ayudar que para recibir ayuda. Sin embargo, desde el inicio tuve claro cómo quería hacer ciertas cosas, por ejemplo, a la hora de compartir el diagnóstico me tomé mi tiempo y fui compartiendo la información poco a poco según iba teniendo pruebas y/o resultados, lo hice de menos a más y pedí a quienes iban sabiéndolo, que respetaran mis tiempos a la hora de hacerlo extensivo al resto. Esto me ayudó mucho a ir asumiendo mi situación y sentirme fuerte a la hora de hacer el resto de comunicaciones, decidí los medios de contacto con cada persona, delegué en otros para comunicarlo a terceros, trasladé mi necesidad de tranquilidad y compartí con el resto que, según me sintiera, respondería o no llamadas y/o mensajes y que entre ellos, podrían hacer red para saber de mí, si yo no estaba en condiciones de hablar o contestar, quería protegerme y escucharme, centrarme en mí y dejar al resto "a un lado", ponerme yo en el centro sin preocuparme de nada más.  

Ante un diagnóstico de este tipo hay que lidiar con muchas cosas, aparecen miedos, preocupaciones, te sobrevuelan muchos fantasmas con los que debes aprender a vivir, yo siempre he dicho que a mí esto me pasó en mi mejor momento vital, por suerte venía de tratarme física y psicológicamente durante los años previos, tenía más confianza en mí que nunca, la cual no ha dejado de crecer desde entonces, me sentía preparada hasta tal punto que iba a las consultas casi "con gusto", esto es una forma de hablar, pues uno preferiría no pasar por esto, pero la sensación de estar haciendo lo que debes hacer y poder ocuparte de lo que te está pasando, es realmente gratificante. 

En los días previos a la cirugía me sentía tranquila, aunque es cierto que las llamadas y/o mensajes me agobiaron un poco, no puedo dejar de regocijarme, desde el día que empecé a comunicar mi diagnóstico, en todo el amor que sentí, en todo el apoyo que recibí, en todo el cariño que me dio todo el mundo, tuve la sensación de ir en volandas, de sentirme arropada de forma constante y continua y sobre todo, estoy muy agradecida del respeto que sentí ante mis "condiciones", cómo todo el mundo remó a favor para mantenerse al tanto y cerca de mí, pero dejándome mi espacio y mi tiempo y eso... eso es oro en una situación de este tipo.

Me apoyé muchísimo en los que me rodeaban, hablé abiertamente y claro, es algo que creo que me ayudó a asumir el viaje que iniciaba, según fui teniendo información más detallada de mi enfermedad y fui conociendo un poco más los conceptos, lo que suponía, el entorno médico-paciente, me fui sintiendo más tranquila y más segura, para mí, la información es poder y así lo sentí en ese momento. 

No dudé en compartir lágrimas, en hacer bromas, el humor negro siempre me ayudó mucho y tengo personas alrededor que lo facilitan, ayudando en gran medida a aliviar el miedo riéndote de él. Aprendí a hablar de CÁNCER, tal y como suena, sin sentir que eso fuera una sentencia de muerte, es muy habitual hablar de bultito, tumor, manchita, etc... pero se tiende a evitar la palabra cáncer, lo cual hace que adquiera unas connotaciones muy negativas, hasta el punto que da miedo pronunciarla o asumirla como propia, pero una vez que la asumes, se vive todo mucho mejor. 

Y así, asumiendo, aceptando, compartiendo, responsabilizándome, organizando, ..., fueron pasando los días hasta la intervención. Echando ahora la vista atrás, todo es un vago recuerdo que casi no parece que haya vivido en primera persona, pero cuando toca, te dejas llevar y lo conviertes en tu día a día, yo que no había ido prácticamente al médico, que no había estado nunca enferma, que no había tenido una baja laboral en más de 20 años trabajando, me enfrentaba por primera vez a una enfermedad que poco a poco fui comprendiendo que era una carrera de fondo y que requería estar atenta, escucharme más que nunca y dejarme querer, así como yo intentaba siempre querer a los demás, esta vez se habían invertido los papeles y todo iba fluyendo de la mejor forma posible.  

Y así comenzó esta nueva etapa que me cambió para siempre...


Que comience 2024

Decimos adiós a 2023, un año que, para mí, ha sido totalmente diferente a todos los vividos hasta ahora. El último trimestre de 2022 me zarandeó hasta quitarme la última de las pelusas que podía tener pegadas y, a pesar de ello, terminó con la mejor de las noticias, nunca un “resultado negativo” sonó mejor…

Así que, contra todo pronóstico, comencé un 2023 esperanzada, a pesar de todo, y con la determinación de que, fuera como fuera, había que seguir adelante.

Este año ha sido un verdadero aprendizaje, he confirmado que se puede ir paso a paso, sin adelantar acontecimientos, que es bueno contenerse y centrarse en el ahora, esperar a que las noticias lleguen, sin ir a buscarlas; he tenido que tomar decisiones muy complicadas, vaya que sí, y me siento muy orgullosa de cómo lo he gestionado y muy agradecida por el apoyo recibido en cada momento. He aprendido a dejar que me cuiden y he descubierto que tiene su encanto, tanto para uno mismo como para los que cuidan, y también me he atrevido a pedir espacio cuando lo he necesitado e igualmente ha sido respetado. He derribado algunos muros que llevaban años construidos limitando mi camino y, gracias a ello, he podido conocer a nuevas personas que, además de motivarme a conseguir nuevas metas, me han aportado mucha normalidad a todo lo que estaba viviendo, qué necesaria es la normalidad y qué poco la apreciamos.

En 2023 he podido valorar el tiempo, pues por primera vez lo he tenido en la edad adulta, y he descubierto que estamos tan acostumbrados a no tenerlo, que al principio no sabes ni qué hacer con él. Así que, tras lo vivido, a la vida le pido tiempo, lo tengo claro… tiempo para poder parar a saborear las pequeñas cosas, tiempo para cuidarme y cuidar, tiempo para compartir, tiempo para respirar, tiempo para escucharme y saber qué quiero de verdad, aunque pueda parecer una utopía, estoy segura de que hay formas de conseguirlo dentro de esta vida que parece ir contra todo esto.

A día de hoy estoy convencida de que nunca volveré a ser la misma persona, pues sin dejar de ser yo, ya soy otra. En este tiempo me ha tocado afrontar una realidad que no habría querido vivir,  conmigo se quedan algunas cosas que me acompañarán de por vida, aun sin ser de mi agrado, pero a pesar de ello, me quedo con todo, tampoco tengo más opciones, decido abrazar los buenos y los malos momentos, los más difíciles especialmente, porque me han ayudado a crecer, me han mostrado un camino que de otro modo no habría recorrido y me han permitido constatar que tengo una suerte inmensa, que tengo un círculo de confianza increíble, que además no deja de crecer con personas bonitas que han venido para reforzarme en mi nuevo yo y me ayudan a seguir creciendo.  

En mi correo de hace un año, a 2023 solo le pedía que me permitiera seguir fuerte y emocionalmente estable para recorrerlo como viniese, y hoy, tocando a su fin, tengo que dar gracias por haberlo conseguido, pero sobre todo os tengo que dar las gracias a todos vosotros por haberme querido así de bonito, por haberlo hecho como yo necesitaba, tengo claro que sin vosotros, esto no habría sido posible, al menos, no del mismo modo.

Os deseo lo mejor para el próximo año, de veras que sí…


Se os quiere 🥰

PD: Gracias por el cariño, gracias por las risas, gracias por llamar a las cosas por su nombre, y también por poner nombres a aquello que no lo tiene (Mochimochi, borrosetto, ...) gracias por los audios largos con conversaciones de vida, gracias por la motivación para llegar al siguiente nivel que yo ni sabía que existía, gracias por la energía que me lleva a sentirme poderosa, gracias por los buenos días de cada mañana y las buenas noches al final de cada día, gracias por los besos y los abrazos, gracias por el cariño en la distancia, gracias por la confianza, gracias por compartir el tiempo conmigo, gracias por respetar también mis ausencias y mis silencios, gracias por las oraciones y los buenos deseos, gracias por acompañarme en cada momento, gracias por esperarme, gracias por darme el tiempo necesario, gracias por las llamadas y por la paciencia cuando no las devuelvo a tiempo, gracias por acompañarme bonito y hacer que, el mío, sea un buen camino. 

Gracias 2022

Este 2022 me deja muchas experiencias, alguna aún está por terminar y no sé qué lectura final sacaré, pero hasta el momento, de cada experiencia vivida en 2022 me quedo con un sinfín de agradecimientos hechos y por hacer, me quedo con un corazón lleno de emociones bonitas y sinceras, me quedo con un trato humano y cercano que me reafirma en mi confianza en el ser humano, me quedo con cada una de las manos que van cogiendo mi mano para acompañarme en mi camino, me quedo con las familias bonitas que me abren sus puertas para mostrarme la luz de su casa e iluminarme con ella, me quedo con las sonrisas, con las lágrimas y con las miradas, qué de miradas ha habido en este 2022, qué intensas, qué sinceras y qué delicadas, me quedo con los abrazos, los dados y los que aún están por dar, que llegarán, más pronto que tarde llegarán, me quedo con muchas personas, muchos mensajes que me llenan el corazón, me quedo con la música y los conciertos, con las artes en general, que me llenan el alma, me quedo con la fuerza interior que este 2022 me ha confirmado que tengo, me quedo con la suerte que he tenido en plena caída libre de esta montaña rusa que a veces es la vida, me quedo con mi aprendizaje, el que ya estaba hecho, el más reciente y el que esté por venir, me quedo con la confianza que me han dado, pero, sobre todo, me quedo con la confianza en mí misma, con el equilibrio, con la conexión con mi yo más profundo, me quedo con mi valía y también con mis miedos, pues con ellos descubro mi fortaleza, y mi valentía, me quedo con todo lo vivido, puesto que ya me pertenece y hasta aquí ha llegado conmigo, porque si este 2022 ha tenido algo importante, es que ha sido vivido, que suene como suene, no es poco. 

Cuántas veces decimos que la vida no es justa, y… ¿qué es justo? Para mí es difícil definirlo si hablamos de la vida en sí misma, pues la vida simplemente es, y solemos valorar si es justa o injusta en función de lo que nos toca de cerca, pero obviamos cuán injusta sigue siendo para otros cuando nada nos pasa a nosotros. De nada sirve preguntarnos “por qué” cuando las cosas pasan, solo podemos asumir lo que venga y seguir adelante escuchándonos a nosotros mismos, viviendo cada etapa según llegue, sea como sea, afrontándola con buen ánimo, siempre que se pueda, rodeándonos de personas queridas, dejándonos caer si lo necesitamos, para poder volver a levantarnos después, lamiéndonos las heridas para sanar y seguir, no hay más… La vida, simplemente es un camino y como tal, a veces es llano y apacible, a veces algo más tortuoso, pero lo importante es que el camino sigue y podemos andarlo, solo eso, es una fortuna.

Una de las cosas más bonitas que he sentido este año 2022 es la emoción de otros ante mis propias emociones, sentir cómo pueden conmoverse conmigo y por mí, como si de ellos mismos se tratara. Siempre he tenido mucha conciencia de comunidad, pero nunca lo había vivido tan intensamente, quizá porque nunca me había tocado un papel protagonista, pero ahora que me dieron uno, he podido constatar la importancia de todos los personajes, coprotagonistas o secundarios, incluso la importancia de esos extras que de vez en cuando aparecen en escena, sin todos ellos, nada sería igual, sin vosotros, no sería lo mismo. 

No sé cómo explicar lo querida, acompañada y protegida que me siento… GRACIAS, así, en mayúsculas.

A 2022 le doy las gracias por poder terminarlo feliz, a 2023 solo le pido que me permita seguir fuerte y emocionalmente estable para recorrerlo como venga.

¡Feliz 2023!


Se os quiere