Y rimó, vaya si rimó...

Hacía yo bromas el año pasado con la rima fácil que traía 2025 consigo, y va a ser que no todo eran bromas, y el año ha venido dando más guerra de la que yo quería asumir de entrada 😊

Es cierto que sabía de antemano que sería un año totalmente diferente, pues ya comenzaba con cambios relevantes que tendrían que asentarse y prosperar, y así ha sido, pero como todo, hasta que se asienta, hay que ir encajando cada pieza y no siempre es sencillo. Esto también, como no puede ser de otro modo, es un aprendizaje nuevo, pues, incluso cuando se vuelve a lugares conocidos, es un nuevo ciclo, una no es la misma y los lugares tampoco, así que hay que volver a empezar desde una nueva realidad, ni mejor ni peor, diferente, aprendiendo cada día, de los demás y de ti.

Sigo deconstruyéndome y construyéndome a cada rato, en ocasiones siento que estoy de nuevo en el punto de partida y me desespero porque me cuesta ver la evolución. A veces, la sensación de tener que volver a empezar es devastadora, hasta que consigues darte cuenta de que la casilla de inicio no es la misma, está más adelante o en otra dimensión, es un nuevo punto de partida al que llegas con muchas más herramientas, con los apoyos más claros, con más conocimiento, del medio y de ti, y eso, inevitablemente, te coloca en una posición privilegiada respecto a otros comienzos.

Esto me permite pensar que no hay que tener miedo de volver a empezar, pues eso es vivir, empezar cada día, donde lo dejaste o con algo nuevo, da igual, solo podemos seguir hacia adelante…

Por suerte, tengo quien me sostiene cuando me tambaleo, quien no me deja caer o me recoge del suelo si caigo, incluso a veces se tira al suelo conmigo para levantarnos de nuevo juntos, ahí está siempre mi red, y yo intento ser red para ellos, gracias por no dejarme sola, gracias por llevarme de la mano, gracias por esperarme siempre, por escucharme, por ayudarme a colocar lo que siento desordenado, gracias por permitirme ser siempre yo, en todas mis versiones y no cuestionar ninguna. Qué suerte tengo.

Cierro 2025 con algún objetivo personal conseguido que me pone orgullosa, y con mucho trabajo hecho para asumir, también, aquellos “objetivos” que se han demorado o que tomaron caminos diferentes, casi siempre, arrastrados por la vida que, al final, es la que marca el paso.

De ahí la importancia de asumir, adaptarnos y seguir, bien lo sabéis aquellos a los que la vida os ha zarandeado alguna vez más fuerte de lo habitual y, de repente, todo cambia, aquello que creíamos que no podría ser de otro modo, de golpe es totalmente distinto y, sin embargo, nos sacudimos y seguimos hacia adelante, eso es vivir, ni más ni menos.

Y así, la vida nos pone en un nuevo año en el que ya se vislumbra mucho trabajo por hacer, nuevos retos y muchos miedos, pero también ganas de seguir creciendo, de aprender, intentando dar el valor que merece a cada cosa y poner lo importante en el lugar que realmente le corresponde. No es cosa baladí, así que habrá que esmerarse este 2026, al que solo le pido salud, para todos, y energía para poder seguir caminando.

¡Feliz año nuevo!

El año pasado iba a compartir una canción de Extremoduro (Ama, ama, ama y ensancha el alma), tan necesaria siempre, pero finalmente elegí otra que me acompañaba especialmente en ese momento. Este año, tanto por cómo me sostiene estos días, como haciendo un pequeño homenaje al gran Robe Iniesta, os dejo “Puntos Suspensivos” como banda sonora, por si os apetece escucharla:

Sigamos abrazándonos para recargarnos de energía, sigamos sumando, sigamos rimando y cantando juntos, sigamos siendo refugio, sigamos cuidándonos como hemos hecho hasta ahora, sigamos preocupándonos por saber cómo estamos, aunque tengamos la sensación de llegar tarde o no ser suficiente, sigamos contándonos la vida en audios que parecen podcasts, sigamos juntos, aunque la distancia física sea inevitable, sigamos viéndonos en algunos reels, sigamos animándonos a entrenar, aun cuando no haya ganas, sigamos pidiendo ayuda cuando solos no podamos, sigamos proponiendo votaciones para elegir un día para vernos, sigamos riendo y compartiendo momentos, pues es lo único que nos llevaremos con nosotros para siempre, sigamos confiando, sobre todo, los unos en los otros y en nosotros mismos.

No ha sido fácil llegar hasta aquí, pero aquí estamos. Esto, como poco, nos tiene que hacer sentir fuertes y capaces. 

Gracias por ser y estar siempre, se os quiere…. 

Ana